lunes, 18 de julio de 2011

VOZ DE BRONCE, ALMA DE PLATA IX


Él fue maestro de muchos de nosotros. Él nos enseñó a rezar junto al sagrario que en esta entrada aparece. Él casó a familiares y amigos y fue famoso por sus "Misas", aunque su homilía no se limitaba a estar contenida en la Liturgia: el daba Catequesis con su forma de entender la vida. Siempre fue un cura cercano. Un hombre bueno. Una buena persona.

Que esta espadaña y este Sagrario que hoy traemos a la "Voz de bronce, alma de plata" nos sirvan para brindar, una vez más y mientras siga el curso de nuestras vidas, un recuerdo de agradecimiento, amistad y admiración hacia Don Celedonio Cózar Melero, el cura de La Lagunilla.

Porque si la espadaña de este recoleto lugar sagrado está hecha a imitación de la del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, sus paredes están edificadas sobre la franqueza y la verdad demostradas durante toda su vida por Don Celedonio, uno de esos buenos curas con los que la fe se enfunda el traje de la alegría.


Y una seguridad para los que duden de si existe una comunidad cristiana estable en el barrio de La Lagunilla: sólo tienen que leer bajo el Sagrario donde se guarda la Eucarístía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario