viernes, 13 de mayo de 2011

'EVANGELIZARE PAVPERIBVS MISIT ME'


San Vicente de Paul escogió este versículo del Evangelio según San Lucas como Lema de su congregación sacerdotal.

Ahora, en Andújar, toda una Cofradía, con 103 años a sus espaldas, hace hueco, una vez más y dentro de su cortejo, a la figura del Fundador de los sacerdotes Paules, congregación a la que esta Hermandad debe el poder gozar de las mismas gracias que la Archicofradía de la Agonía en el Huerto establecida en la Casa Paúl de Paris.

Así caminaba por nuestra ciudad, en la noche del Miércoles Santo, el relicario conteniendo el recuerdo de aquel humilde sacerdote que, partiendo de sencillo pastor, llegó a ser confesor de reyes y evangelizador de los pobres.

  

Atinadísimas las sotanas negras cubiertas con roquete que vestían los portadores.

Precediendo a las andas con el Relicario, dalmáticas de terno negro de difuntos, color excluido ya de la liturgia de la Iglesia y mantenido por las cofradías como más apropiado para el ámbito doloroso.

Centenarios tejidos, como corresponde a esta Hermandad en la que, nos informan los propios hermanos, se trabaja para que pronto manifieste en sus títulos y en sus Reglas la antigüedad real de esta corporación de penitencia y las advocaciones y titulaciones de las que se ha hecho merecedora a lo largo de su historia.

Cruz parroquial de la Divina Pastora e incienso de respeto y veneración vinieron a marcar la senda para esta nueva realidad de nuestra Semana Santa, que la engrandece en sus significados, detalles, particularidades y elementos de buen gusto.

El concepto de barrio no tiene nada de contradicción a esta manifestación de veneración, propia de las Cofradías con solera y con seguridad en los fines de propios de tan piadosas instituciones seglares.

1 comentario:

  1. Varios despropósitos, aunque quede bonito:
    Nada pinta una reliquia de San Vicente de Paúl en una estación de penitencia. Sólo tendría lugar en una procesión en la fiesta del santo, o según costumbre española, en el Corpus Christi, cuando se sacaban reliquias antecediendo al Santísimo.
    En absoluto el negro está excluído como color litúrgico; sigue siendo el propio del oficio de difuntos, aunque se puede sustituir por el morado. En ningún caso tiene sitio en una celebración del miércoles santo, que tiene carácter penitencial y no luctuoso.
    Distinto es que se use en una procesión del Viernes o Sábado Santo, donde sí tendría cabida.
    Mayor incongruencia aún es preceder a una reliquia de un santo con dalmáticas negras. El culto a los santos no mártires es siempre en color blanco. Pero claro, el color blanco se contradice con el carácter penitencial de la estación. Lo que se contradice es una reliquia de San Vicente de Paúl en una cofradía de Semana Santa.

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