viernes, 5 de septiembre de 2014

CON ÉL Y EN ÉL II - ESTÍO 2014 (PARTE 2ª)

Las Cofradías acuñan todo el año el valor más profundo que le queda a la gente de a pie: ¡la devoción!
 
Son los retablos cofradieros un lugar para encuentros en soledad, sin masificaciones, sin sonoros abrazos e hispalenses besos.
 
Tiene el encuentro con Cristo y con María una media penumbra, inalterable tan siquiera por los saludos, en el que cada cual pronuncia su tiempo, lo sacraliza o lo humaniza, según tercie.
 
Estamos en tiempo de espera hacia el comienzo del ritual de otoño y la piel de Dios se viste de blanco y esperanza, más para calmar el alma de quien le contempla que por litúrgicos significados.
 
Es Dios quien decide estar con nosotros y entre nosotros de la manera más rápida que todos podamos entender y capturar en la memoria. La retina es el Catecismo de aquellos que más precisan el tacto con los ojos.
 
Oraciones en la penumbra ante Cristo. Andújar va poniendo final a sus Vísperas ante los Cultos de Otoño.
 
Santísimo Nombre de Jesús, Hermandad de la
Santa Vera-Cruz, de Andújar
 
Nuestro Padre Jesús Caído, Herrmandad de la Esperanza


Nuestro Padre Jesús de la Paz en su entrada triunfal en Jerusalén,
Hermandad de la Paciencia


martes, 19 de agosto de 2014

CON ÉL Y EN ÉL I - ESTÍO 2014 (PARTE 1ª)

La cercanía de Cristo que percibimos a través de sus Imágenes devocionales también recibe el homenaje de los camareros y vestidores de nuestras Cofradías, alternando sus distintos ternos según los tiempos litúrgicos.
 
Comienza aquí una etiqueta que he dado en llamar "Con Él y en Él", donde seguiremos los cambios de vestiduras de Cristo durante el año cofrade.
 
Jesús en su Agonía del Huerto

Jesús Nazareno, Cautivo y Rescatado (Cristo de Medinaceli)
 

 
Jesús Nazareno, de la Vera-Cruz

Jesús del Gran Poder
 
Jesús Nazareno, Señor de los Señores
 
Hablamos aquí también de Imaginería de vestir y en pequeño formato expuesta a la veneración de los fieles en las hornacinas de nuestras Iglesias y Conventos.
 
Jesús Cautivo, en el Convento de la Purísima, de Trinitarias

lunes, 18 de agosto de 2014

EL SENTIR DE UNA MADRE XIX - ESTÍO 2014 (PARTE 2ª)

Los vestidores tienen en la mente, o abocetados en los baúles de la genética, una miríada de ternos liturgistas para engalanar el talle simulado de la representación de la Madre de Dios sobre esta tierra. Y cuando llega el tiempo para dar cumplida forma a sus sueños, sus manos se convierten en transmisores de una gloria dibujada con encajes, sedas y brocados, a la que sustentan invisibles alfileres.
 
Uno de los vestidores que hace gala de este buen conocimiento de la regia Dama a quien ayuda a engalanarse es maese Óscar Menéndez-Quintana García. Tal es el caso de lo que nos deja demostrado en el terno para tiempo de estío que luce Nuestra Señora de la Amargura, de la Hermandad de Estudiantes.
 
Nuestra Señora de la Amargura
 
Capuchinos es barrio Pastoreño, que a los Dolores de María los cubre de seda y les hace repiquetear soles agosteños entre las ramas de un olivo penitente, para que no se le olvide a la Virgen Niña la bellísima anochecida de Miércoles Santo.
 
Vestidores con mucha ciencia perpetúan este sentido de Hermandad de capa, plaza torera y arco que puebla la piel de la Archicofradía de la Agonía en el Huerto andujareña.
 
María Santísima de los Dolores, de Capuchinos
 
Victoria conserva todavía sus vestiduras regias que la mostraron como Reina en la noche del Viernes Santo, la noche en la que su Soledad salió a llenar de vida su Corredera de Poniente.

Nuestra Señora de la Victoria en su Soledad
 
Una oración perpetúa su memoria, un terno de difuntos la identifica, una vieja Sacristía al pie de una torre la custodia y una plegaria hace nacer la luz sobre su frente en cada nueva amanecida.

María Santísima de los Siete Dolores (Vera-Cruz)
 
Tiene Andújar entre sus formas de llamar a María Santísima en el tiempo de sus Alegrias, de sus Gozos y de sus Glorias, cuatro nombres que van acompañados de la rúbrica del tocado, la gracia y el arte.
 
Os hablo de Nuestra Señora de la Cabeza, venerada en la Ermita de la Calle Hospitales (bella Dama que ha conocido tanto las glorias como las penurias); La Divina Pastora de Capuchinos, que es caudal de Fe para la ciudad entera; Nuestra Señora de los Desamparados, eterna espera de gozos procesionales que llegarán pronto; Y la Santísima Virgen del Carmen, a quien añoran las calles cercenadas de la Judería andujareña.
 
Es el talle, el rostro, el cabello y la figura de estas Señoras las que anhelan los corazones de nuestros vestidores y por las que los cofrades andujareños profesamos un amor sin medida.
 
La espera ha de ser breve, porque el sentido común prima sobre este universo cofradiero en el que nos movemos. ¡Así sea!
 
De esta manera lo está demostrando el empeño de José Manuel Martínez Pedrajas y el barroquismo de David Pérez Gavilán, permitiéndonos volver a gozar de la Madre del Divino Pastor coronada como Reina de Cielos y Tierra.
 
María Santísima, Madre del Divino Pastor
  
Santísima Virgen de la Cabeza, en su Ermita de Andújar

Nuestra Madre y Señora de los Desamparados, de San Juan de Dios

María Santísima del Carmen, de Santa Marina
 
Y en el interior de nuestras Comunidades de Religiosas, la fragilidad de la Imaginería de pequeño formato engalanada con el gusto de las pequeñas grandezas. Tesoros que adivinamos y a los que desearíamos venerar, casi sin rozar su delicada atemporalidad.
 
Nuestra Señora de los Desamparados en el Oratorio

¡Luego hablaremos de las devociones personales que muchos de vosotros guardáis en vuestros hogares!

martes, 29 de julio de 2014

"... EN LA BÓVEDA DEL SANTO CRISTO"

 
Se ha oreado la memoria, más permanece yerma de lo que fue tacto y pulso. A Cristo en la Cruz se le perdieron los nombres en un torbellino de guerras, desamortizaciones y derribos. Quienes miraron al Hombre clavado a la Cruz le dieron nombres que el tiempo ha reducido a las dos dimensiones de las páginas de un libro: Aguas, en San Eufrasio; de las Penas, en San Bartolomé; Expiración, en Santa María; de las Batallas, en Santa Marina; Salud, en San Juan de Dios; de Burgos, en Capuchinas; Santo Cristo, en el Carmen...
 
Cristo quedó enmarcado entre las tintas de la última voluntad; bajo su bóveda, la tierra santa es ahora albergue de cocheras y canalizaciones. El inexorable urbanismo, loco y sin fórmulas, ha truncado el descanso de los hijos de esta tierra e inutilizado el futuro de su descendencia. Si queremos leer historia sobre los muros hemos de visitar otras ciudades que sí la supieron conservar.
 
El Hombre muerto en la Cruz que en tiempos fue desenclavado de ella para ser conducido al sepulcro monacal, ahora sostiene sobre su espalda la piedra rojiza y aguarda de aquel que recupere el color de su piel y la consistencia de su hechura. El Crucificado de Trinitarias tiene toda una Corredera para brindar escolta a su silente espera.

 
Todo parece salir de Andújar, menos el Crucificado de Mínimas, que llega desde la Victoria ecijana para venir a llenar de escalofríos la ártica pared de la Casa Madre de las hijas de San Francisco de Paula. Demanda hábitos negros y cera roja; estípites y columnas salomónicas; racheo de alpargatas desde la cintura y "Miserere" en latín en cada parada; terciopelos en su fondo y tallas doradas en su cenefa. El Cristo Crucificado de Mínimas se alza sobre la ciudad como el chapitel de la torrre más alta que nos queda.

 
Salud demandaron de él cuantos acudieron a la Comunidad Hospitalaria que le contuvo y que le rezó. Salud recibimos quienes nos encontramos frente a Cristo, entre su escolta de ángeles y su Cruz cuadrangular, de rancia memoria andujareña. Salud de Cristo, junto a la Caridad de San Juan de Dios, que se hace cauce de promesas hasta la cima del Gólgota que es el coro de la Residencia.

 
Nobleza local y vidrieras francesas dieron luz a la Agonía de Cristo, a la que el sacerdote Juan Rubio sacara a la calle, en un Via-Crucis bajo las estrellas. Agonía del Hombre que aún no ha muerto, pero al que la color de la piel hace ya en el sepulcro nuevo de José de Arimatea. Agonía goticista sobre el Sagrario de Santa María. Un Cristo mediterráneo alzado sobre la corteza de la tierra, mientras cuentas las puntas de la bóveda de ojiva de doradas nervaduras andujareñas.

 
Antonio González Orea nos contaba que era obra de un escultor aficionado. Y Carlos Moreno Almenara me confesaba como sería un justo reconocimiento recuperar en su Expiración la advocación del Cristo de las Aguas al que se rezó en el convento trinitario construido frente a la muralla. El Cristo agonizante de la Ermita es la imagen del dolor llevado sobre el dibujo de cada grieta. Cristo fue abandonado por sus discípulos. Cristo muere en la Cruz. ¡Lenta y dura agonía del Crucificado de la calle Ollerías!
 
 
Un grupo de amigos llegó a pensar en constituir una Cofradía para Él. Sobre el corazón cristiano que le resta al barrio de La Lagunilla se alza la Cruz, y en la Cruz, el Hombre que entrega su vida.
 
Es la imagen de la resistencia al olvido. Es Cristo aún no muerto, que se aferra para transmitir la vida al olvidado encierro que le contiene frente a las yermas huertas. Pero toda Esperanza ha de ser mimada, acunada, sostenida bien fuerte. La presencia de Dios Eucaristía tiene lugar cada Domingo en aquel espacio sagrado y desborda las puertas del templo y asciende por cada calle, por cada casa, por cada alma que lo habita. Cristo, en la Cruz, por nosotros, se sometió a un muerte que, ante su Sacrificio por amor, quedó para siempre vencida.
 
Las viejas mandas testamentarias nos señalaban el enterramiento de nuestros mayores bajo la bóveda del Santo Cristo. Ahora es nuestra oración y nuestra atención al patrimonio que hemos recibido la que ha de seguir infundiendo vida a esta iconografía Cristífera que hemos recibido en herencia de fe y de existencia.

martes, 22 de julio de 2014

MORENA DE LUZ DE LUNA

Marmolejo necesitaba crecer, buscar un nuevo cauce para que las familias fueran dando bonanza también al horizonte de olivos que se extiende hacia su Sur. La Sierra y el río han marcado la raíz de sus vidas, de sus huertas, de sus casas blancas, de esos preciosos patios matizados de macetas, alimentados por la salud de las aguas llegadas hasta sus pozos a través de serranas correntías. Marmolejo habría que crecer, y lo haría sobre la piel del barrio de “Regiones”.
 
 
Y en este año de gracia de 2014, gracias al ímpetu joven, al amor por su gente y al conocimiento y al respeto mostrado por la historia de su Real Cofradía (gracias Emilio José Urbano por mostrarme esta huella), la Santísima Virgen de la Cabeza, protectora perpetua del pueblo de Marmolejo, quiso llegar hasta este bello barrio para visitar a todos y cada uno de sus vecinos y vecinas. 
 
 
Conocía de antiguo la magnífica celebración que Marmolejo vive en torno a nuestra Virgen de la Cabeza al llegar el mes de Mayo, cuando aún huele el alma a Romería. Así me lo había hecho saber maese Pedro López, y junto a él, esas dos almas marmolejeñas que infundieron su arte a las eternas “Noches de Abril”; me refiero al matrimonio formado por Ana María y Tino.


Tino, precisamente, ha sido una de las personas que ha marcado mi primer año junto a la Madre de Dios durante su discurrir por las calles de Marmolejo. ¡No olvidaré como, quien ejerciera como manijero para la cuadrilla de anderos de la Santísima Virgen por las calles de su pueblo, al regresar con Ella a la Ermita, con la labor cumplida, buscó el último de los rincones, frente al retablo que esperaba recibir a la Santísima Virgen de vuelta (¡junto a mi sublime Estrella, precisamente!). Allí, Tino, sentado en un banco, con la mirada abstraída, meditaba en las emociones vividas y dedicaba, estoy seguro de ello, cuenta cabal de sus vivencias y del deber cumplido. ¡Noble heredero para una casta; buena simiente marmolejeña!
 

 
He de agradecer el honor recibido de poder brindar escolta de luz a la Virgen morena, en primer lugar, a José Manuel Lozano Lozano, a la sazón, presidente de la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza, de la villa de Marmolejo. Él, que es costalero de la Virgen de los Dolores, Titular de la Cofradía de la Santa Vera-Cruz, de Andújar, solicitaba a la corporación penitente andujareña, el poder disponer de cuatro ciriales para dar escolta a la Madre de Dios durante su tránsito de Gloria por las calles de la población hermana.
 


 
Las primeras emociones vividas vinieron nada más llegar al templo: la cordialidad, la elegancia, el protocolo y la belleza que pudimos disfrutar a las puertas de la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz fueron memorables.

Agradecer a José, Ángel, David y Alejandro su saber hacer como componentes del cortejo litúrgico en esta jornada del 3 de mayo de 2014.

En este mismo apartado de admiración y respeto, quiero detenerme y honrar el trabajo y el amor derrochados por los anderos y anderas que portaron sobre sus hombros a la Santísima Virgen de la Cabeza de Marmolejo. En todo momento, este grupo de personas dio muestras de carácter, emoción, respeto y gozo bajo estas andas sobre la que mecían a su Reina. Hablamos de una parihuela que, he de remarcar, no presenta ni tan siquiera unas horquillas para aliviar su peso.
  
 
Ejemplar también la forma en la que marchó este cortejo de Gloria: elegante, magníficamente acompañado por todo el pueblo. Daba igual la ideología de cada cual; esa tarde, había que sentirse orgulloso de ser hijo de la villa y de una Madre de piel color aceituna que venía, un año más, a recibir el agradecimiento de su gente.
 
 
 
El honor de representar a esta población ante las plantas de la Santísima Virgen recaía en este año en los cofrades Rocío Valcarreras y Manuel Soriano Barragán, que fueron los mejores pregoneros que un pueblo entero puede tener para mostrar el amor que siente hacia su protectora y dueña.

Rocío y Manuel, junto a los cofrades de la Real y Venerable Hermandad de Marmolejo, de su familia y de sus amigos, mostraron en todo momento ese incontenible flujo de alegría y de lágrimas que supone el cauce por el que navega el amor hacia la Virgen y el orgullo de pertenecer a su pueblo.
 


 
Fueron numerosas las Cofradías filiales que se hicieron presentes acompañando a la corporación letífica marmolejeña en este día de gloria y esplendor. Grande también el acompañamiento de hijos e hijas de la villa a lomos de sus caballerías, que siguieron el cortejo como queriendo recordar a la Señora lo vivido durante el Camino en Romería hasta su Cerro. Un trocito de las “vereas” que comienzan en la Centenera se hizo presente, siguiendo la senda marcada por la Santísima Virgen por las calles de la Villa del Agua.
 



 
Los pulsos de la Procesión letífica, con un correctísimo tiempo de paso y un horario cumplido atendiendo a la experiencia cosechada, fueron marcados por el acompañamiento musical la Banda de Cornetas y Tambores, siendo anuncio de la llegada de la comitiva, y por la Asociación Músico-Cultural “Maestro Flores”, quien saludó el andar de la Madre de Dios con las partituras que para Ella soñaron músicos enamorados del perfume su Sierra.
 







 
El barrio de “Regiones” supo también hacerse merecedor de esta regia visita. Así, sus vecinos y vecinas engalanaron sus altozanos, cada plazuela y los rincones más hermosos de sus calles para que la Virgen luciera aún más guapa, si cabe, al sentir amor tan intenso, de familias enteras.
 


 
No pudo haber mejor “catedral” para la Celebración Eucarística que la Plaza de la “Virgen de la Cabeza”, que por primera vez recibía a quien es motivo de su Gloria. La Plaza se mostró como el más hermoso templo al aire libre que se pudiera pensar.
 
 
También me causó una profunda emoción escuchar las plegarias más bonitas y las sevillanas más acertadas que eran interpretadas para la Reina de Sierra Morena durante el transcurso de la Eucaristía. ¡Y no sólo durante la Misa, sino también durante todo el recorrido de vuelta hasta la Ermita de Jesús, llegando a oídos de la Santísima Virgen desde los balcones y las esquinas de todo el barrio!
 
 
No cesaron, ni por un momento, los vítores hacia la Reina del Cielo, enlazados en un continuo “¡Viva la Virgen de la Cabeza!” que estremecía el alma al oírlo pronunciado tanto de personas mayores como de los niños y niñas de corta edad que tomaban así el relevo de fe y amor hacia la Virgen que reciben de sus mayores desde la cuna.
 

 
Llovió en aquella jornada sobre Marmolejo... ¡ay, David!, como siempre debería llover ante el paso de una Procesión: ¡un mar de pétalos! Pétalos  que tapizaron el suelo de la Villa como si de la festividad del Corpus se tratara, y dejaron dicho, bien a las claras, que la Señora de Marmolejo es la Virgen de la Cabeza, la dulcísima Madre de Dios, guardesa eterna de nuestros sueños.
 


 
Es un año de gozo para Manuel y para Ana que toman el relevo. ¡Es la vida que encuentra su curso natural!
 
En el apartado de mis agradecimientos personales: gracias a toda la Junta de Gobierno por permitidme disfrutar de una jornada maravillosa, gracias a todos por ser como sois, gracias por enseñarme la forma en la que amáis a nuestra Madre, hermanos y hermanas.. Gracias por permitidnos rozar con los dedos la Gloria entre las buenas almas de Marmolejo.

De manera especial, gracias a maese "Petit Julen", porque os he podido plasmar mis emociones de aquella jornada única a través de su visión. ¡Gracias, amigo mío!

Y, en definitiva, gracias a todos por mostrarnos como seguís siendo siempre fieles a lo recibido de nuestros padres y abuelos. Dios quiera que sigamos unidos por estas sendas benditas que nos llevan junto a Ella, hasta el propio Cielo, al encuentro del Señor de nuestras vidas: el Divino Nazareno.
 
¡Viva nuestra Virgen, morena y pequeñita!
 
¡Vivan sus hijos e hijas de Marmolejo!
 
¡VIVA LA VIRGEN DE LA CABEZA!