martes, 2 de julio de 2019

APOSTOLADO DE LA ORACIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL, DE ANDÚJAR, Y LA SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS 2019


Sin oración, la Imaginería sólo es arte, los retablos y parihuelas, tablazón decorada, y todos los elementos que conforman un paso de palio, orfebrería del más alto nivel, sí,... ¡pero poco más que mero oropel!

Sin oración, el rachear de pies no es más que un sonido hueco,... ¡vacío!

Sin oración, la explicación de tantos "porqués" a nuestros hijos e hijas se convierte en una mera transmisión de tradiciones. -"¡Asi se ha hecho siempre, hijo!"

Sin oración, las emociones duran lo que se tarda en sentir una nueva punzada de las dificultades que nos asaltan.

Sin oración, sin creer que nuestra vida entera es escuchada, atendida, comprendida, amparada, providencialmente auxiliada por DIOS, quien nos concede la libertad de actuar, nuestros días serían una mera sucesión de imágenes en el recuerdo.

¡Y resulta tan difícil orar cuando se tiene miedo o desgana o inseguridad en uno mismo o excesiva seguridad en lo que creemos que somos!

La oración es una conversación profunda con el hálito vital que sentimos en los demás y en nosotros mismos.

La oración es una continua búsqueda. La oración es no querer perder nunca cuanto se ha encontrado. La oración es acordarse de los demás y desear lo mejor para ellos y peguntarse qué podemos nosotros hacer para lograrlo.




Crecí junto a ellas. Desde niño, junto a mi madre, de adolescente y ahora junto a mi esposa y a mi hijo; Pidiendo juntos perdón por nuestras faltas, compartiendo la lectura de la Palabra, rezando el "Padre nuestro", dándonos la paz, comulgando el DON DE LA VIDA, elevando nuestra acción de gracias a DIOS.

Bajo las nobles ojivas, nos van faltando almas lindísimas, mas se nos unen jóvenes que buscan a este DIOS de las pequeñas cosas.

Este año, pedía a DIOS, de manera muy especial, por mi tía Lola, por nuestra Madre Ana Gloria de San José, por nuestra maestra doña Ramona y por nuestro pastor, don Fernando Nieto. Y por esa esperanza que contiene en sí el deleite de la COMUNIÓN comunitaria, los sentí vivos en todas y cada una de las enseñanzas, de los abrazos, de los besos y de las lecciones que nos impartieron durante su caminar junto a nosotros.




Octava del CORPUS CHRISTI en la parroquia de San Miguel Arcángel, de Andújar, y celebración de SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, a ÉL ofrecida por el APOSTOLADO DE LA ORACIÓN.

Yo tengo en mi cabeza un mundo cofrade ideal, inventado por mi, en el que cuadro muchas cosas que no ocurren en la vida real. Confieso que echo en falta la presencia de las hermandades de la feligresía de San Miguel compartiendo una solemnidad litúrgica de tan profundo contenido y tan irrenunciables significados.

Me sucedió lo mismo en la pasada Vigilia Pascual: esta ausencia de cofrades a la Liturgia que nos identifica entristece el ánimo. ¡Y ya no vale lo de echar la culpa a los curas!


Un año más junto al CORAZÓN DE JESÚS; Un año más rozando entre mis dedos el "detente" junto al que tantos años rezó mi abuela María Jesús; Un año más de cuentas del Rosario musitadas entre los labios de mi madre; Un año más que pasa a engrosar la historia de nuestra vida.

Confieso que soy de escuchar "LA FE" de mis "Tres Caídas" y sentir que el mundo está bien. Y os garantizo que siento esa misma certeza rezando la LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS junto a la Comunidad Cristiana que da vida al APOSTOLADO DE LA ORACIÓN de nuestra Andújar.

¡No permitamos que se pierda lo que ha nacido de DIOS y que en ÉL encuentra su fundamento!

¡Que nuestras parihuelas caminen sobre oraciones comprendidas y asumidas! ¡Que no todo sea "manifestación externa",... porque corremos el riesgo de que estas manifestaciones se nos queden huecas!

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