lunes, 11 de julio de 2016

POR AQUELLA A LA QUE BESAN LOS VIENTOS DE LA SIERRA

¡Por Aquella a la que besan los vientos de la Sierra!
¡Para Gloria de las almas que en Ella confían!
¡Por las madres y abuelas de plata de mi Andújar, que nunca la dejarán sola!
¡Para los hombres de fe que se aferran a sus andas!
¡Por una Cofradía que navegará siempre sobre la blanca Laguna que la cobija!
¡Por un capataz con mirada antigua y sabia esencia! (¡Ay,... las cláusulas!)
¡Por un amigo que camina su libertad abrazado a su eterno escapulario pardo y plata!
¡Por un Pregón de hebras de capa blanca y hábito marrón, bajo escapulario de humildad Carmelitana!
¡Para María Morales, la dama que cosió mis dos túnicas vera-cruceras para el Domingo de Ramos y Palmas!
¡Por Carmen Menor Arenas, tejedora de plegarias en la forma de esos benditos escapularios de la Virgen del Carmen!
¡Por los costaleros de la Virgen blanca, que bogan por su Madre buena del Cielo llevándola desde la huertas olvidadas hasta la puerta de la Sierra!
¡Por sus cofrades y devotos!
¡Por las Madres Trinitarias, por el diácono maese Andrés Borrego Toledano, por su párroco don Pedro Montesinos y por el párroco de Cristo Rey, don Manuel Rus Quesada, que permitieron su navegación y por la Comunidad hermana de la Parroquia que la acoge en estos días!
 
¡Vaya por todos ellos mi homenaje a una Cofradía valiente a través de esta humilde entrada!
 

 
Días magníficos los que nos han tocado vivir. Días que la historia cofrade de Andújar recoge como una madre que acuna entre sus brazos al fruto de sus desvelos.

 
La Reina y Señora, María Santísima del Carmen, flor, gala y orgullo para quienes son ejemplo de Fe en aquel Barrio en el que el padre Celedonio Cózar Melero dejó bien claro lo que significa seguir a Cristo y hacer verdad su Palabra, se ha ausentado por unos días del cobijo de sus cales y de los bronces de su espadaña, para acudir al encuentro de un Barrio que también precisa de Ella, cuyos vecinos alzaron una iglesia para cobijar almas que buscaban ganarse la vida para mantener a sus familias, haciendo más grande a nuestra Andújar.
 
Anunció este periplo la voz rotunda y sonora de don Francisco Víctor López Fernández, quien vive su fe como hermano de la Orden Carmelita Descalza, y que nos impulsó a volver a respirar aquellos aires Carmelitas, nacidos del brío profético de San Elías, que ungieron el Santuario de la Santísima Virgen de la Cabeza entre los años 1590 y 1594 (¡las maneras, el perpetuo haz y el dichoso envés, el contar o no con todas las partes de un todo, los pleitos, los que se ganan y los que se pierden, y un Santuario en continuo ir y venir!) y el corazón de la ciudad, compartiendo manzana con el viejo Cabildo municipal en el convento renacentista de San José, dando nombre a un arrullo con el que las madres aún acunan a sus pequeños entre los altozanos de esta Andújar de arcilla y cerámica: el compás Carmelita de la Andújar cristiana.



 
Al docto y enamorado pregonero de la Virgen de la Capa Blanca, la Salvadora de almas, la Guardesa de la Orden del Monte Carmelo, la Madre de Dios con sus blancos pies de jazmín apoyados entre nubes, le siguió una jornada de Vísperas sabatinas que supondría para los cofrades todo un torbellino de emociones, de idas y venidas, de ir repasando detalles del cortejo, del itinerario, de las andas de traslado, del retablo de cultos que habría que acoger a la Señora a su llegada a Cristo Rey, de las blancas flores de este Julio florecido de plegarias a la Virgen Blanca de La Lagunilla.




¡Y llegó la mañana clara del Domingo 10 de julio de 2016 y salió la Virgen del Carmen de Santiago a escribir la historia!
 
Eran vientos de memorias gaditanas los que la besaron, una vez más, la frente de la Virgen niña, nada más atravesar su umbral, de mañana, ¡bien temprano!
 
 
El Sol prendido a su corona ha sido el primero en inscribirse a la petición para que la Virgen del Carmen de Santiago sea restaurada y adaptada para recibir sobre sus sienes la presea de orfebrería que litúrgicamente la corone, junto a su Divino Hijo, como Reina, allá por la Plaza de España andujareña, después de esa Novena Letífica preparatoria en su Parroquia de referencia de San Miguel Arcángel, de aquí a pocos años.
 
¡Sigamos el ejemplo del Astro Rey y colaboremos con nuestras aportaciones para que esta intervención pueda ser llevada a cabo!

 










 
Con sus hijos aferrados a unas andas que tantos momentos de belleza han propiciado en nuestra ciudad, a las que fueron adaptados, en esta ocasión y sobre estructura férrea precisa para el descanso de la cuadrilla, los viejos faldones del Paso de la Señora, con su pueblo bendiciendo con cera y plegarias las calles que unían en esta mañana del mes del Emperador dos de los Barrios más jóvenes de la ciudad, con ese bendito cortejo carmelita, ascendió la Blanca Flor del Carmen la cuesta de Muñoz Seca, bogó entre las estrechuras fronteras de su barrio por una adormilada calle Nueva, a la que las abuelas baldeaban a primera hora acompañadas por sus nietas, ya despiertas, y vistió de vida la Corredera de Capuchinos.

 
 Fue allí donde la Virgen Marinera recibió el abrazo y los mil besos del alma bendita y bellísima de doña Carmen Almenara, asomada en aquel barandal de la Gloria sobre la memoria de su casa en la Corredera, la eterna “Casa Pilato”, primer hogar de los cofrades de Andújar.
 
 
Y siguió su bitácora la Reina del Monte Carmelo junto a la memoria de cera y pabilo del lugar donde estuvieron las oficinas de la “Cerería Bellido” iliturgitana para llegar ante la Clausura que abría sus brazos para recibir, en el convento que celebró la Inmaculada Concepción de la Virgen María, a la Señora de la eterna sonrisa.
 




 
 
Fotografía: Manuel Almansa Duro
 
Vocaciones contemplativas Trinitarias cantaron la salutación del cuarto Misterio del Rosario para hacerse blanco pañuelo que saludara a la Pureza Inmaculada de la Estrella de este Mar interior, que cala hondo entre las buenas gentes andujareñas que por Ella despiertan cada mañana.
 
 
La oración se quiso hacer nudo en la garganta al ser formulada por la reverenda Madre Trinitaria Descalza, en el siglo Manuela Serrano Molina, que entonó el “Padre nuestro” y las “Ave maría” de aquel cuarto Misterio del Rosario, reviviendo en su voz el recuerdo y la gratitud debidas a todas estas familias que durante ya más de un cuarto de siglo han hecho posible que la Cofradía de la Virgen del Carmen sea un referente del SER CRISTIANO ANDUJAREÑO.
 
Sé que su hermano, maese José Luis Serrano Molina, sintió en aquel momento el refrendo otorgado por el cobijo de Cristo vivo, que siente la Verdad como instrumento a través del que hemos de llegar a Dios Padre.
 
 
Histórica permanencia de Nuestra Señora del Carmen en el interior del convento de Reverendas Trinitarias de nuestra ciudad, que permitió el abrazo entre su hermandad y otra de nuestras ejemplares corporaciones letíficas iliturgitanas, la Cofradía de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, modelo también de fidelidad y de permanencia en el abrazo de esta Iglesia que, sin sus fieles devotos, podría quedar, tan solo, como una institución burocrática.
 
 
Fotografía: Manuel Almansa Duro
 
Se fue la bendita comitiva de la Virgen blanca, buscando una nueva ruta desconocida para su Imagen con el color de la miel en el semblante y cruzó las puertas de un Barrio nuevo, con esencia trabajadora, con el ser humilde de sus primeros pobladores, con el Norte siempre preciso y unido al viejo Camino de “La Cadena”, con el Barrio Montañés como catequesis, con las calles rectas que ordenan sus casas, con el sonido perenne entre sus muros de los jóvenes que dieron voz y luz a aquel maravilloso y recordado coro parroquial de Cristo Rey, con la huella de sus muchísimas devociones sacerdotales y monacales, con la esencia de sus jornadas de oración y encuentro, con su prometedor futuro… ¡y con la blancura de sus muros dispuestos para ser abiertos en nuevos vanos para la esperanza cofradiera!
 

 
 







 
Nos llega el final del Año de la Misericordia con el más hermoso colofón que se pudiera soñar en el ser cristiano y cofrade.


 
El alma ha sido bien alimentada durante este tiempo y será justamente recompensada con oraciones y plegarias de seda y plata durante los cinco días de este magnífico Quinario de la Misericordia junto a Nuestra Madre y Señora del Carmen andujareña.

 
¡Sin ti, todo me falta! ¡En ti, todo cobra nuevos bríos y la VIDA se vuelve alegría permanente y eterna esperanza!
 
 
¡FELIZ QUINARIO, HERMANOS Y HERMANAS!

¡Que Viva la Reina y Señora del Monte Carmelo!

¡Que Viva su Cofradía andujareña y sus Barrios hermanos!

¡Que Viva la Virgen del Carmen!

(Mi madre me enseñó que Ella es la Madre de Dios, sin que quepa duda para ello. Por eso es que se me hacen tibios los aires de las Marisma y esa necesidad de recordarlo a las almas, tal vez, más pendientes del continente que del contenido. A mi,… ¡os ruego que me permitáis que siga fiel a las enseñanzas de mis mayores!).
 

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