miércoles, 12 de junio de 2013

PARROQUIA DE SAN BARTOLOMÉ: CORPUS CHICO



Es una razón de Fe el encuentro de toda Comunidad Parroquial en torno a la Eucaristía. Esa unión íntima con Cristo tiene una muestra más de su raigambre en la celebración de la Octava del Corpus, el Corpus Chico, que reúne a todo un barrio alrededor de Cristo Eucarístico.



La familia de don Manuel Barea tiene esa misma raiz, sólida, siempre fiel, firme a una tierra fértil. La memoria se hace visillo de encaje y la majestad de un Cristo reinante da bríos a un incienso que busca la cruces calatravas de la fachada parroquial de Poniente.


Hay dos espacios bien definidos en este barrio rancio y con esencia de una Andújar solariega y trabajadora. Si la Corredera es el ámbito regionalista, de grandes casas de patio distribuidor de luz y vida, el norte del Arrabal es el corazón palpitante de una ciudad que contiene en su ser todavía la urdimbre de un pueblo de casas blanquedas, patios con bouganvillas y jazmineras y azulejos de la Reina en cada rincón que mires.


Hay un gozo que ensalza mis días, una muestra de respeto para nuestros mayores: emplear cuanto de ellos hemos recibido. Puro sentido común. Los museos y las cajoneras de nuestras Sacristías tienen que dejar respirar el arte que atesoran. Al igual que pasa con sus bibliotecas.



En la jornada del Domingo 9 de junio, nuestro párroco, Juan Francisco Ortiz González, nos animó a las cuatro Cofradías que tenemos nuestra Sede Canónica en la Parroquia de San Bartolomé Apóstol, a celebrar una jornada de convivencia en el patio al pie de la torre parroquial. Una convivencia que hay que consolidar en esta fecha. Conversaciones con un color muy especial, una ilusión compartida, una fe vivida y una comunidad a la que atender.

Tengo que felicitar a las cocineras y cocineros que dieron muestra de su valía y saber hacer culinaria. Después de ayudar a quien menos tiene, es un deleite poder participar en una comida compartida, donde cada uno aporta lo que sabe. ¡Maravilloso ARROZ SOLEANO! ¡De diez, como el que a mi me gusta desde chico! ¡Riquísimo!




Custodia parroquial en plata sobredorada con esmaltes, trabajo de plateros cordobeses del XVII. Es una pieza de una formidable belleza formal en cada uno de sus elementos.

Va portada sobre las parihuelas en las que la Hermandad del Santo Sepulcro procesiona, en la noche del Viernes Santo, la Santa Cruz donde el Amor vence a la muerte.








Las distintas "petalás" y las Estaciones ante los Altares instalados en el recorrido, vistieron la extraña noche de junio de las esencias de una fe mantenida y recibida. Nuestros mayores nos recordaban, al termino de la Procesión Sacramental, las Procesiones de Impedidos con Su Divina Majestad y el nombre de sacerdotes que impulsaron en nuestra ciudad esta forma de adorar a Cristo Eucaristía, nómina a la que se unen los dos párrocos de San Bartolomé que durante estos años han venido impulsando esta adoración sacramental: don Facundo López Sanjuán y don Juan Francisco Ortiz González.




Los cofrades de la Hermandad del Santo Sepulcro, junto a algún feligrés de toda la vida de nuestra comunidad parroquial, fueron los encargados de llevar a Cristo en su tránsito entre nosotros. Una muestra de generosidad fue situar la Custodia ante el Altar del Santísimo Cristo Yacente, obra de maese Francisco Palma Burgos.



1 comentario:

  1. Esperemos que no se pierda esta tradición. Habría que incentivar más el montaje de altares y la participación. Por ejemplo, por parte de las cofradías, que antes os movíais más en este sentido: altar en la capilla del Salvador (un año los Estudiantes; otro, la Veracruz, si queréis), altar en la sede del Santo Entierro; altar de la Soledad en Villegas. Queda hecha la propuesta.

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