viernes, 10 de febrero de 2017

LAS VÍSPERAS - LAS CONGREGACIONES DE ORACIÓN DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN ANDÚJAR

 
La escuela es el lugar donde has de aprender los fundamentos del arte de la Navegación, confiando para ello en unos maestros que te tienen a su cargo y que deben ser una extensión de tu familia. Así pues, la educación se fundamenta en una profunda vocación.
 
Andújar contó desde antiguo con la labor formativa desarrollada por los sacerdotes y maestros de la Compañía de Jesús, destacando en su magisterio el Padre Andrés de Cazorla. Tenemos sobre él la magnífica referencia del estudio realizado por don Andrés Borrego Toledano, trabajo que nos permite conocer ampliamente los primeros pasos de la Compañía de Jesús en nuestra ciudad. Esta es la reseña:

- El Padre Andrés de Cazorla, impulsor del colegio de los Jesuitas en Andújar a comienzos del siglo XVII. (2002), Andrés Borrego Toledano, Boletín del Instituto de Estudios Giennenses (págs. 133-144).


Lienzos que se encuentran en la escalera imperial del antiguo Colegio de Jesuitas, de Andújar  

 
Parte de lo que soy es fruto de la educación recibida en las ESCUELAS PROFESIONALES DE LA SAGRADA FAMILIA, de Andújar. 
 
Gracias a Dios, la vecindad me permite el reencuentro, de tanto en cuando, con dos de los pilares de aquel periodo de mi vida: don Manuel Bueno Aranda y doña Ramona (a quién vi la última vez asomada a la ventana de su casa durante el paso de la Cofradía del Santísimo por la calle Maestra -¡qué perfecta coincidencia!-).

 
Guarda el perfil de esta Institución educativa creada en Andújar por el padre Rafael Villoslada Peula en 1942 (quien recibió para ello unos terrenos en la Puerta de Madrid por parte del Ayuntamiento de la ciudad) ese carisma de formar a la persona en la CIENCIA y en la CONCIENCIA, en el TRABAJO y en la MORAL y, ante todo, en la consecución de unos fines gracias al propio esfuerzo y al ejercicio de una vida ordenada, en la que DAR GRACIAS A DIOS Y PONERSE EN SUS MANOS CADA MAÑANA son los ejes principales que nos convierten en personas íntegras.
 
De mis años en SAFA guardo memoria de las muchedumbres que poblábamos aquel recreo, de la vasta extensión de aquellos campos de fútbol, de las tardes en clase haciendo deberes, de mis maestros, de los días durante los que la lluvia anegaba el enorme descampado ante las clases, de juegos junto al árbol sobre el cercado de piedra, de los enormes pasillos y del olor a tiza, del vaso de leche que nos daban en las dependencias cercanas a las aulas de "Parvulitos" y de las míticas procesiones infantiles organizadas por maese Alberto Jaime Martínez Pulido,"consiliario" egregio de la "Banda de Cañones".
 
 
Hoy día, gracias al tesón, a la pasión y al buen hacer del maestro don José Antonio Rojas Redondo, junto a todo el claustro de profesores del centro Jesuita andujareño, podemos disfrutar de una SEMANA SANTA CHICA, de una PASIÓN JUVENIL, cuidada en sus formas y detalles, y que goza de una liberad de ejecución que, en determinados asuntos, llegamos a exigir para nosotros las cofradías regladas.
 
De estos bellos cortejos, confieso que despiertan mi atención, de manera especial, algunas de las insignias que forman parte de esta párvula procesión organizada por maese José Antonio. Una de ellas es la bandera de la CONGREGACIÓN PARA LA ORACIÓN DE SAN FRANCISCO JAVIER en la que aparece bordado el nombre de "ANDÚJAR" y cuya advocación Mariana desconozco por el momento.
 
Las Congregaciones para la Oración surgen en el seno de la Compañía de Jesús, dentro de sus colegios, amparadas bajo la protección de la Virgen María y destinadas a crear hábitos de vida religiosa, fusionados con el proceso educativo de su alumnado. Estas Congregaciones forjaban en los jóvenes escolares el deseo y el hábito de confiar su vida entera en manos de Dios cada mañana, cada tarde y cada noche. La primera de las Congregaciones fue la de la Anunciación, en el año del Señor de 1564.
 
Esta maravillosa forma de vida congregante no podía desaparecer con la injusta supresión de la Compañía de Jesús por parte de las monarquías ilustradas durante el siglo SVIII. Tras la restauración de 1814, los sacerdotes Jesuitas volvieron a activar estas congregaciones en sus Colegios y a recuperar el esplendor de centurias pasadas. 
 
Esta labor se vio recompensanda cuando el bienaventurado pontífice Pío XII, a través de su Constitución Apostólica "Bis Saeculari", publicada en el año 1948, concedió un honor especial a las Congregaciones, dada su importancia histórica y lo adecuado de su actividad en la formación de los jóvenes cristianos.
 
Tras la Guerra Civil española, al igual que lo haría el jesuita don Rafael Villoslada con la creación de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia en Andalucía, los sacerdotes de la Compañía de Jesús recuperan estas Congregaciones de Oración consagrándolas a la Virgen María bajo las advocaciones de la Asunción, en memoria de aquellos primeros votos formulados por San Ignacio junto a siete estudiantes del Colegio de Santa Bárbara, de París, en la jornada del 15 de agosto de 1534, de la Inmaculada Concepción, como proclama de este Dogma tan defendido por toda la Iglesia católica española, y  como Madre del Salvador, pues Ella es ejemplo que nos lleva ante Dios. "A Cristo por María", sería el lema de estas Congregaciones de Oración que vemos reflejado en en sus emblemas y que se aprecia en esta bandera a la que hago referencia.
 
Esta protección de Nuestra Señora hacia la Compañía de Jesús la podemos también disfrutar en una de las joyas artísticas conservadas milagrosamente en nuestra ciudad, expuesta a la pública contemplación en el convento de Capuchinas y que la Escuela que la Compañía tuvo en la ermita de Santo Domingo durante las centurias del XVII y el XVIII. El lienzo nos muestra a la la Virgen entre un rompimiento de Gloria ante San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier.
 
 
En razón de la edad de los miembros de cada Congregación de Oración, se otorgaba el patronazgo de las mismas a alguno de los santos que habían pertenecido a la Compañía de Jesús. Así, las Congregaciones para niños se ponían bajo la protección de San Luis Gonzaga, las de adolescentes lo hacían bajo el patronazgo de San Estanislao de Kostka, las de niñas recibían el patronazgo de Santa Beatriz de Silva, los estudiantes, el de San Juan Berchmans y los llamados "profesionales" estaban bajo el patronazgo de San Francisco Javier.
 
Por lo que nos muestra esta bandera, gozamos en Andújar de la bendición y ejemplo de vida de una de estas Congregaciones de Oración, que en ciudades como Cádiz o Sevilla han dado origen a Cofradías de penitencia, como es el caso de la Sección de Penitencia de la Congregación ECCE MATER TUA o de la Cofradía de los Javieres, respectivamente.
 
 
Existe una segunda bandera que, por el tejido sobre el que está confeccionada y por la tipología de las letras bordadas sobre ella, que nos muestran la simbología de las Escuelas de la Sagrada Familia, pudiera también pertenecer a esta  Congregación andujareña que nos ocupa.
 
 Su moharra muestra el escudo de las Congregaciones de Oración. En el año 2012 participaron en el cortejo dos banderas con este modelo de moharra.
 
 
 
La magnífica labor de recuperación y enriquecimiento del patrimonio llevada a cabo por la comisión encargada de esta actividad nos ha permitido ver en nuestras calles otras insignias de gran categoría, como es el caso de una bandera bordada con el escudo de las Escuelas sobre paño rojo, apareciendo identificada tamibén como enseña de la institución educativa radicada en Andújar.
 
 
Un estandarte dedicado a Nuestra Señora es otra pieza de gran interés. Desconozco si se encontraba en el Centro Educativo o ha sido adquirido en alguna tienda de antiguo.
 
 
Igual me sucede con esta reliquia que muestra sobre su marco central el retrato de San Ignacio de Loyola. Sobre ella os iremos informando en breve.
 
 
Procesiona formando parte del cortejo estudiantil una Cruz alzada que vistió manga celeste y que también dispone de una manga en tonalidades moradas.
 
 
 
Igual podemos decir de una bandera que representa al APOSTOLADO DE LA ORACIÓN, Congregación nacida también del magisterio de la Compañía de Jesús en el año 1844, en París, como respuesta del padre Henri Ramière a los estudiantes del Colegio de la Compañía en aquella ciudad que deseaban ser misioneros cuanto antes y marchar por el mundo realizando aquella misión evangelizadora, estimulados por el ejemplo de los padres jesuitas. El padre Ramière les indicó que primero habrían de seguir formándose para poder realizar esta Misión de manera verdaderamente productiva, y les alentó a vivir su vida como apóstoles misioneros que dedicaban a Dios todo su trabajo. Esta ordenación de su vida estructurada sobre la base de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola ayudó a extender por todo el mundo este modelo de Apostolado, una de cuyas banderas, con el lema: ECCE PANIS ANGELORUM bordado alrededor de los brazos de la Cruz y bajo el Cáliz y la Sagrada Forma sacramentales, puede ser visto en este cortejo de nuestra Semana Santa chica. Desconozco si esta bandera pertenece a nuestro colegio. Comulga plenamente con otra de las Congregaciones nacidas del profundo ejemplo de fe que nace de la Compañía de Jesús. 
 

 
Tenemos ejemplos de otros estandartes de este Apostolado de la Oración dedicado al Sagrado Corazón de Jesús en Arjonilla, en un domicilio particular, y en la Colegiata de  San Hipólito, en Córdoba.


 
Como conclusión a esta entrada, os confieso mi deseo de reactivar esta CONGREGACIÓN PARA LA ORACIÓN que exitió en nuestra ciudad, huella intensa del buen hacer que la Compañía de Jesús ha tenido con su labor formativa llevada en Andújar, primero en el Colegio ubicado en la ermita de Santo Domingo, intramuros, y ahora, durante estos últimos 75 años, en las dependencias de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia en la Puerta de Madrid.
 
¡Si!:... ¡la pelota está en nuestro tejado!

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