jueves, 5 de mayo de 2016

COMO LA JARA RIZADA

1988 - 2016

Todo comenzó porque había llegado el momento de que así ocurriera; Nos asustaba el caos, nos desanimaba la desidia, nos ofendía el menoscabo sufrido por el legado recibido.
 
Ahora, como entonces, 28 años después, aquellos conceptos siguen estando vigentes. Por tanto, ¡todos seguimos fieles a aquella misma creencia que lo puso todo en marcha!

2009

Hace once años escribí el primer artículo de lo que pretendía ser una serie y que, bajo el título "COMO LA JARA RIZADA", trataba de recoger toda esta liturgia que ha nacido a impulsos de la ciencia cofrade manifestada trecho a trecho, tremolado a tremolado, como parte de un ritual heredado, hecho vida y llevado a la práctica por dos generaciones de nuevos abanderados, conocedores de la importancia de lo que defendemos, algo único y magnífico, un motivo de orgullo que nos obliga a seguir fieles a un canon.
 
Os confieso que sentí miedo la primera vez que así el mástil de una de las Banderas de nuestra Cofradía Matriz. No me veía capaz de proclamar aquella vieja enseña. Pero nuestras "golondrinas de damasco" saben cautivar a sus abanderados, llegándoles a ese rincón del alma donde todo se convierte en esencia y haciéndose parte insustituible del ADN cofrade que nos anima. ¡Junto a ellas seguiré mientras Dios y su Madre Santísima, nuestra Virgen de la Cabeza, me den fuerzas para ello!

 2010

Nuestras Banderas de la Cofradía Matriz entran en el alma de un cofrade nacido en Andújar desde que las ve por primera vez quebrando la altura de una calle o fundiéndose con el Cielo desde el que Ella vino a nosotros o al partir en dos todas las "sarandajas" que se mueven en torno a esta secular devoción o al enhebrar sueños y musitar plegarias de aquellas que nuestras abuelas nos enseñaron rezando el Rosario en los benditos patios de cal y jazmín de la Andújar perdida. 

 2011

Manuel chico llegó a ellas de la manera más sencilla: ¡mirando y jugando!

¡Y es que estas insignias magníficas se enganchan en los tuétanos! Uno, al verlas, no puede hacer otra cosa que no sea buscar el roce de su tela, asir su mástil, ¡intentar mantener, a pulso, su titánica presencia!

2012
 
Manuel chico ha ido creciendo junto a ellas, aprendiendo sus nombres y significados, conociendo el nombre que les otorgaron aquellos que volaron junto ellas, reconociendo sus movimientos, las maneras en las que se comportan al estar en lugar sagrado, a preservarlas, a defenderlas,... ¡igual que ha lamentando su ausencia cuando no veía a alguna de sus preferidas entre el cortejo de Banderas! 
 
2013
 
Mi hijo juega ya a repetir movimientos, posturas, giros y avances de estos árboles llenos de vida y movimiento. Juega con mi bastón de camino por el pasillo de casa y por la terraza a hacer alzadas con el mástil, a abrir el paño con una "chicuelina" y echar atrás el damasco para comenzar la marcha, a saber andar por "Andujanerías" y a terminar un trecho con una revolera de seda que muestra a cuantos contemplan nuestras altivas Banderas toda su andujareña elegancia.
 
 
2014
 
Cuando camina a mi lado, siento que también lo hace mi padre. Y lo que le digo es aquello que escuché de maese Luis Almansa Fuentes cuando yo era un niño que veía el mundo tremendamente joven y extenso ante mí. Me emociona la manera en que me mira y como retoma el hilo de ese diálogo recreando historias bellísimas sobre estos paños, sus mástiles, sus moharras, sus orígenes, sus alegrías y sus soledades cuando no van al Cerro a verla a Ella. Manuel Almansa Duro tiene buena labia, ¡eso no hay quien se lo niegue! ¡Me lleva con los ojos "salpicaitos" de lágrimas cada vez que caminamos entre Banderas!
 
 
 
 2015
 
En este año 2016 ya ha sustentado el mástil de seis de nuestras Banderas, las ha sopesado y ha alzado a su "Rosa de oro" con esa satisfacción que da sentirse un héroe durante unas escasas décimas de segundo... ¡y poder contarlo durante jornadas enteras!

 
 
 2016
  
Gracias a Ana Alcalde, Paco Palomo, "Radio Andújar", Inma Maldonado, José Ruiz, Manuel José Gómez, Encarni Puig, María Teresa Ruiz y Carlos Ángel Gálvez por brindar a mi familia esta VITALTECA en imágenes que nos permite recordar siempre, siempre,... ¡pero siempre!, por quien laten nuestros pulsos.
 
Sigamos el camino, pues nunca nos privarán de la razón cuando la tengamos y sepamos defenderla. Habrá que andar los pasos precisos según la lógica, buscando siempre el acuerdo, dando a conocer lo que queremos hacer. ¡Claro que se tarda y se pierde!,... pero, mientras hay vida, hay que tener Fe.
 
COMO LA JARA RIZADA
Artículo para "Mirando al Santuario" número 19, de abril de 2005, escrito por Manuel Almansa González, éste vuestro seguro servidor, por aquellas fechas vocal de Cultos, Formación y Juventud de nuestra Real e Ilustre Cofradía Matriz.

 "Según algunos paisanos, en estos tiempos surgen nuevas formas que vienen a alterar lo que consideramos la costumbre, aquello que, afirman resueltamente, “se ha hecho toda la vida”… Esta fórmula resuena especialmente al ver como los vientos de la Sierra vienen a abrir, desde el mástil hasta su fleco, las benditas Banderas de nuestra Cofradía Matriz iliturgitana.
 

Siempre es bueno que se hable de la tradición; así se somete ésta a juicio, lo cuál permite conservarla, si guarda su sentido y fundamento, o no hacerlo, en el caso contrario. Para esto es  indispensable conocer el significado y el origen verdadero de aquello de lo que se habla.

Quiero aprovechar la magnífica tribuna que supone esta publicación que tienes entre tus manos, querido cofrade y devoto de la Santísima Virgen de la Cabeza, o simplemente aficionado a la lectura de textos relacionados con la cultura popular, para exponer algunas de las “Reglas de Protocolo no escritas” (llamémoslas así), que han ido reapareciendo y perfeccionándose en este mundo, cargado de historia, que gira en torno a las Banderas que pregonan a nuestra Patrona, alcaldesa, madre, y protectora perpetua.

Como saben, el español es un idioma rico; si acuden al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, encontrarán las voces que aquí me dispongo a utilizar tal y como aparecían en los textos de los siglos XVII y XVIII, pero que, después de años en desuso hay quien las considera como “impropias” para la tradición de nuestra celebración religiosa.


La forma en la que nuestras Insignias más visibles salen a la calle en la actualidad, se puede ver representada en cuadros, grabados y fotografías de centurias pasadas, que son ejemplo y modelo para los cofrades que hoy en día las siguen llevando, así como motivo de orgullo para todos ellos, ya que se sienten continuadores de una tradición que se escribe en la historia, gracias a su esfuerzo desinteresado. Para ellos es este artículo, aunque sé bien que a ante esta dedicatoria, su respuesta será la de que todo lo hacen para mayor gloria de Dios, a través de los caminos romeros por los que peregrinamos buscando el cobijo de su Santísima Madre y Madre nuestra, la Virgen de la Cabeza.


 
Pasemos pues a hablar de estos Protocolos.
 
 Para empezar, debemos señalar que las Banderas se ordenan dentro de los cortejos de la Cofradía Matriz en los que participan según su fecha de antigüedad, considerando como tal el año de su realización. Así, abren siempre la marcha de la Cofradía las Banderas confeccionadas en años más recientes. Concretamente, desde el pasado año 2002, la Bandera bordada para conmemorar la concesión de la Medalla de Oro de Andalucía a la Cofradía de Andújar inicia el cortejo. En esta ordenación se concede a la antigüedad dentro de la Cofradía el derecho de ocupar un lugar más cercano a la veneradísima Imagen de nuestra Titular, un derecho presente en todo el mundo cofrade, como se aprecia si leemos cualquier pliego de Estatutos al que acudamos.

La composición del cortejo de Banderas varía según el tipo de corporación con el que acude a sus distintos Actos la Real e Ilustre Cofradía Matriz iliturgitana, como puede ser el caso de los Domingos de Banderas, las Procesiones solemnes o de traslado de la Imagen de nuestra Madre Celestial, las representaciones de la Cofradía en los Actos principales de sus Hermandades Filiales o en los de las distintas Cofradías de nuestra ciudad a las que acude, etc. De esta ordenación hablaremos más detenidamente en próximos artículos.


 
Conocemos como “Arco de Banderas” al  pasillo de honor formado por estas Insignias cuando entrecruzan sus mástiles, en torno a los que quedan recogidos los paños, para rendir honores ante la entrada de la bendita Imagen de la Santísima Virgen en cualquiera de los Templos donde se la venera o a donde Ella acude, o, si se diera el caso, a cualquier edificio al que acceda la sagrada Imagen, ya sea en la figura de Nuestra Madre venerada en su Santuario del Cabezo, o su Efigie bendita ante la que rezan a diario los iliturgitanos en la Ermita de la calle Ollerías, o la que, realizada en plata, corona el Cetro del Hermano o la Hermana Mayor de la Cofradía Matriz.


 
Y si hablamos de la forma en que la Cofradía accede a una Iglesia, hemos de decir que las Banderas hacen su entrada a todos los Templos inclinando su mástil hacia el interior, siendo la pica, el escudo o la Salutación a la Virgen que las coronan las que primero accedan al lugar sagrado, inclinándose así en señal de reverencia al entrar en la Casa de Dios. Igualmente, a la salida, los mástiles salen de la misma forma, despidiéndose con una nueva reverencia de Jesús Sacramentado.


 Una vez dentro, y ante el Presbiterio, situadas en línea ante el Altar y todas a un tiempo, hacen una inclinación pausada de reverencia ante el Ara Santa. Igual muestra de respeto ocurre cuando se trata de la Capilla del Santísimo o el Altar o Camarín donde se venera a Nuestra Señora de la Cabeza. En aquellos casos en los que el Sagrario preside el Presbiterio del Templo, o se encuentra en él la Imagen de la Santísima Virgen de la Cabeza, la reverencia del Cuerpo de Banderas se alarga en el tiempo, mientras sus Abanderados rezan ante Dios y su bendita Madre una sencilla plegaria.



Cuando las Banderas no ocupan su lugar en los pies preparados al efecto como parte del Altar de Cultos de la Santísima Virgen o “estableciendo Sede” en su Sede Canónica, quedando pues en manos de sus Abanderados y Abanderadas, estas Insignias participan también en la celebración Eucarística. Así, durante la lectura del Evangelio, son alzadas por sus portadores como símbolo de la trascendencia de la Palabra de Dios en nuestras vidas. Y cuando tiene lugar la Consagración, se inclinan en señal de respeto ante el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor.


Este trato dado a las Insignias que representan a nuestra Cofradía tiene también su tiempo para proclamar la belleza soberana de la Santísima Virgen de la Cabeza, cuando, a semejanza de lo hecho en centurias pasadas, las Banderas son tremoladas y revoloteadas por sus cofrades. Con el batir del auténtico tambor romero iliturgitano, en los altozanos y en las plazas de la memoria de Andújar, al compás de las partituras escritas para la Reina de Sierra Morena, los Abanderados y Abanderadas, se ciñen a la cintura los paños bordados sobre damasco y raso, escribiendo con el “revoloteo” de seda e hilos dorados el arte, el compás y el antiguo saber hacer las cosas que siempre tuvieron los iliturgitanos. Y con ese recuerdo de caireles, van repitiendo por cada esquina y en el corazón vivo de nuestros barrios lo que aquellos hermanos cofrades que les antecedieron hace ahora diecisiete años, dieron en llamar “Chicuelinas”, y que es una forma de tremolar la Bandera como sólo en Andújar se ha visto y se ha hecho, porque, no en vano, estas Insignias irrepetibles se alzan sobre mástiles de más de cuatro metros, que guardan en su cuerpo las cicatrices de tantos Caminos hechos hasta el Cerro, hasta el Monte Santo donde nos aguarda nuestra madre, la Madre de Dios, la Reina de Andújar, que hace posible que vivir en este pueblo se asemeje a estar en el Cielo."

 

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