miércoles, 27 de abril de 2011

SEDE SAPIENTIAE



Este es uno de los motivos por los que se es cofrade. Este es el horizonte que nos hace seguir, día a día, ilusionados con nuestros sueños de Cofradías.

Por muchos Viernes de Dolores que la devoción de nuestro pueblo haya vivido (día en el que se sigue celebrando tan castiza onomástica, diga lo que diga el calendario), éste de 2011 ha podido contemplar a María Santísima del Mayor Dolor, (bienaventurada Imagen que Manuel Ramos nos legó en el siglo XVIII, contemplando, en precisa representación iconográfica, los Dolores que padeció la Madre de Dios) interpretada por sus vestidores como la proclama la Letanía: celestial Trono de la Sabiduría.

A Eduardo y a Manuel los conozco desde hace poco tiempo, pero siento la impresión de que los llevo viendo "hacer cofradía" toda la vida. Es un privilegio poder gozar de sus creaciones y de sus ambientes catequéticos cuando rinden veneración a la Señora de Santiago, en su actual emplazamiento de la magnífica "Capilla canónica de los Reinoso, que ahora la contiene en nuestra "Catedral chica" de Santa María, remedando a nuestro pregonero de las Pasiones, Maese Ángel Custodio Ruiz.

Al encanto de la preciosa hechura de nuestra Reina y Dueña, coetánea, prácticamente, de Nta. Sra. de las Angustias (tengo que acudir a las publicacíones para concretar con precisión la fecha de finalización de la Imagen por parte del maestro Manuel Ramos), hay que unir el esmerado tratamiento de los detalles que estos dos artistas realizan en todo cuanto rodea a la Virgen sedente de Santiago.

Agradecer siempre a Manuel que no deje un solo encaje en la casa de su madre sin probar sobre la gracil elegancia de Nuestra Reina. Alabar la escenografía que Eduardo y de Manuel crean a la hora de conseguir que su labor de tocado se vea realzada a un sumun exquisito. Felicitar a quienes, con elementos tan sencillos (que rozan en momentos la estética "Kitch" de los años cuarenta, mientras se ciñen a los cánones clásicos que les llegan tan primorosamente de ese entorno rotundo que hace convivir a la Señora con la Imagen que siempre estuvo con Ella, la del Señor de la Columna de Santiago, o junto a la reja renacentista de la Encarnación también traída desde su templo, o a los pies de ese soberbio y preciosista lienzo de la Inmaculada del maestro Giussepe Cessari.

¡Qué bendita locura: entronizar a la Madre del Cielo para que reciba la devoción filial de todo su pueblo!

Muchísimas gracias, Manuel y Eduardo.

Y gracias también a Rafael Blanco, a Óscar Menéndez y a Sagrario "Capilla" por seguir estando siempre junto a ellos, atentos a las necesidades de cuanto rodea la recuperación del culto público hacia la Señora del Mayor Dolor, Reina y Señora de nuestros altozanos palaciegos: eterna Sede de la Divina Ciencia que sigue brindado sus bendiciones a todo nuestro pueblo.

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