martes, 16 de noviembre de 2010

MAYOR DOLOR CON TERNO DE DIFUNTOS




¡Ay, Mayor Dolor, Señora de Santiago!
Mi Manuel, siempre que entramos en Santa María, se va buscando el reclinatorio que está frente a la vieja reja ubicada ahora en Santa María, y que procede del viejo templo de Santiago, ahora convertido en almacén para recogida y distribución de alimentos, ropas y muebles en desuso.
Señora de todo un casco antiguo, huella palpitante gracias a sus vestidores de la historia cofrade andujareña, Dolorosa sentada, que parece que va pidiendo uno de esos Palios antequeranos donde la Imagen de María marcha encumbrada sobre una peana de madera tallada, cobijada bajo un palio sostenido por ocho o diez varales y que, en el caso de esta egregia Dolorosa nuestra merecería llevar como Gloria de su techo el motivo de la Encarnación contenido en la vieja reja santiaguista que cierra ahora la Capilla de los Reinoso.
¿Qué mejor escudo para Ella que aquel partido con los campos de la Columna entre flaglelos y la jarra de azucenas que centra ese mismo relieve de la reja del que os hablaba, todo ello sobre la encomienda de la Cruz de Santiago?

Pero retomemos este terno de difuntos al que María Santísima del Mayor ya nos viene acostumbrando y que, en este 2010 se ve coronado en majestad por un nuevo nimbo plateado, rematado con total acierto por una Cruz de la Orden caballeresca de Santiago.

Las fotos están tomadas a la carrera, de noche, al término de un  funeral, y vigilando que Manuel no se escapara por ningún lado. En la que no se utilizó el flash, vemos el resultado de esta forma de enmarcar el rostro de la Dolorosa. El plisado en pico del cuello recogido con oscurecido medallón, que nos habla de años y de oraciones. Una sección bastante grande de encaje cae sobre la frente y nos hace concentrarnos de manera especial en la mirada dolorosísima de esta nobilísima Dama andujareña, que ha visto mucha vida de nuestra ciudad. En otras ocasiones hemos visto su frente más despejada, descubriendo la gran personalidad de este rostro irrepetible.

Las manos, de una muy vieja hechura imaginera, con unos dedos casi completamente rectos, sin mostrar posturas más barrocas, están dispuestas, en esta ocasión, la una, acercándose hacia el rostro con el pañuelo, mientras que la otra gira la palma hacia arriba mostrando el Rosario.

Así contemplamos a Mayor Dolor en este tiempo de Ánimas. Así se sigue escribiendo la historia de su devoción. Así se funde cera de Esperanza ante Ella para que la fe de Andújar nunca la deje de nuevo a un lado.


1 comentario:

  1. Manuel nadie mejor que tu ni tan siquiera nosotros Manuel y el que te escribe Eduardo, huviesemos descrito la hermosura, devocion, fe y otras sensaciones varias que le tenemos a nuestra Sra. del Mayor Dolor, te agradecemos la amplitud de tus comentarios y fotografias. Un saludo afectuoso

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